04 Implementaciones
La identidad también se adapta al packaging.
El sistema visual no se implementa igual en todos los envases. En función de su papel dentro del ecosistema Bader, distinguimos cuatro niveles de implementación que garantizan coherencia sin renunciar a la funcionalidad.
Se mantiene el lenguaje visual, pero la composición se adapta para comunicar una familia o un producto concreto. La identidad convive con la información comercial y técnica del producto. Se aplica a productos donde la identidad debe convivir con la información específica del producto sin perder reconocimiento de marca.
Ejemplos: rotatorios, lámparas de polimerizar, kits de pulidores, etc.
El packaging utiliza todos los recursos de la identidad: color, retícula, bloques, punto, tipografía y jerarquía visual. Se aplica a productos genéricos donde la marca es el principal elemento diferenciador.
Ejemplo: bolsas genéricas para instrumental dental.
La identidad se reduce a los elementos imprescindibles para garantizar reconocimiento y coherencia en productos de uso operativo o consumibles internos. Aplicado a elementos donde prima la función sobre la expresión de marca, manteniendo únicamente los recursos necesarios para identificar el origen del producto.
Ejemplos: Oxicor, etiquetas de servicio técnico, consumibles internos.
La identidad se limita a los elementos esenciales de reconocimiento, como la tipografía o el logotipo. Su función principal es identificar el origen del envío o del soporte. Aplicado a embalajes logísticos o soportes donde la prioridad es la identificación y no la comunicación comercial.
Ejemplos: cajas de expedición y embalajes logísticos.
Este packaging se caracteriza por grandes masas de color negro, que contrastan con otras masas de color blanco o con el propio color del material. Un uso básico y funcional, donde la forma del producto guía la ubicación de la etiqueta y su información.
Ejemplos: Aspiración Osnola, vaporeta MS2…